La falta de sostenibilidad económica del neoliberalismo

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Este pequeño ensayo es parte de mi búsqueda de un diagnóstico certero respecto a lo que está pasando con el modelo económico neoliberal. Incluye elementos que ya se han esbozado en otros “post” de este blog. No es un diagnóstico definitivo, pero se va acercando. Trata de por qué el modelo de crecimiento económico actual no solamente está estancado sino por qué también es profundamente inestable. Lo he escrito para el Foro de Economía Progresista que acabamos de crear en España.

  1. Escasas perspectivas de crecimiento en los próximos 50 años

No podía ser más negro el escenario hasta 2060 que nos pinta la OCDE[1]– y que se puede resumir en cuatro puntos:

  • Una larga etapa de débil crecimiento económico

Las proyecciones de la OCDE sitúan el crecimiento de PIB global en un 3% anual y del 2,7% para los países de la OCDE y los emergentes del G20. Teniendo en cuenta que los países emergentes crecerán por encima de esa media, el futuro del crecimiento de los países desarrollados, entre ellos de España, será mucho más bajo del que hemos experimentado nunca en nuestras vidas.

  • Debido al envejecimiento de su población, Europa deberá recibir una inmigración de 50 millones de personas para mantener el número actual de personas en edad de trabajar.

Pero las resistencias políticas en Europa a esta necesidad están ahí, en la forma de un 25% de votantes a opciones nacionalistas de derechas, y continúan creciendo. Si Europa no acierta con la política adecuada de acogida e integración, experimentaremos una disminución constante de la población activa, que para 2060 significará una disminución del 7% de la población en edad de trabajar.

  • Los trabajos semicualificados serán crecientemente reemplazados por tecnologías.

Por supuesto, esto se refiere a los trabajos que pueden ser desempeñados por máquinas inteligentes, y no a los trabajos de alta cualificación y los de baja cualificación que no se pueden estandarizar. De acuerdo con el detallado estudio de Frey y Osborne de 702 profesiones hecho en 2013, se concluía que un 47% de los puestos de trabajo actuales en los EEUU estaban en riesgo de desaparecer debido a la digitalización de muchas profesiones rutinizables, cualificadas o no cualificadas[2]. Esto tendrá consecuencias importantes en numerosos frentes: las demandas para una educación superior más amplia, para la educación a lo largo de toda la vida, y ocasionará una polarización de las desigualdades en la renta.

  • Por último, las desigualdades en la renta crecerán entre un 17% y un 40%.

Las desigualdades en países donde hoy la desigualdad es baja, como Suecia o Noruega crecerán para parecerse a las desigualdades actuales en la media de la OCDE, y las desigualdades en los países de la OCDE se parecerán más a las que hoy tienen los EEUU.

La conclusión que extrae en un análisis similar en su libro sobre Postcapitalismo[3] Paul Mason es contundente: el sistema capitalista y su modelo neoliberal nos depara un escenario de casi estancamiento económico para los próximos cincuenta años y de crecientes desigualdades en países como España: “la generación más educada en la historia de la humanidad no aceptará un futuro de alta desigualdad y de estancamiento en el crecimiento”.

A una conclusión parecida llegan los que defienden que nos enfrentamos a una época de estancamiento secular[4] : medida por cualquier parámetro, la recuperación después de la crisis de 2008 no acaba de arrancar.

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  1. Un modelo que conduce a un futuro de bajo crecimiento

El modelo económico neoliberal es la causa de este futuro de casi-estancamiento económico. A grandes rasgos este modelo, que emergió en los años 80, tiene las siguientes características[5]:

a) La precarización del trabajo en los países desarrollados: los salarios son cada vez menores para una mayoría, y éste es el resultado de la destrucción del poder organizado de los trabajadores, ocurrido entre 1980 y el comienzo del siglo XXI. Durante esas dos décadas del pasado siglo se emprendió un ataque sistemático contra el poder de los sindicatos en muchos países desarrollados. Como resultado, la afiliación sindical descendió en el Reino Unido en 23 puntos, en 8 puntos en los EEUU y Australia, o en 5 puntos en Japón y Holanda entre 1980  y 1990. Por primera vez en toda la historia de la industrialización, los poderes políticos se dedicaron a quebrar o limitar el poder organizado de los trabajadores, y esto se ha evidenciado en el descenso generalizado de la sindicación: tres de cada cuatro personas empleadas en la UE no son miembros de un sindicato, y se estima que el nivel de sindicalización en toda la UE caerá aún más – del 16,0% en la actualidad a poco menos de 11% en 2020.

La precarización del empleo como tendencia histórica afecta directamente a la capacidad de crecimiento de las sociedades: significa un volumen menor de rentas del trabajo que es el componente principal de la capacidad de consumo, y, por ello, de la demanda agregada  y del crecimiento económico.

Su correlato social es el aumento de la desigualdad. Generalmente, se tiende a pensar que el aumento constatado de la desigualdad en los países desarrollados tiene que ver con la crisis. Pero la tendencia a la desigualdad en los países con un modelo económico neoliberal comenzó mucho antes. El panorama mundial a largo plazo, entre 1988 y 2008 ha sido bien analizado por Christoph Lakner y Branko Milanovic[6]  compilando las ganancias porcentuales de renta de todos los habitantes de todos los países. Los ganadores en estos 20 años han sido por un lado el 5% de las rentas más altas, que contabilizaron el 44% del aumento de toda la renta mundial entre 1988 y 2008. Al mismo tiempo, las clases medias del  Asia resurgente (China, Indonesia, Tailandia o India) y países de América Latina, casi doblaron sus rentas. Pero los ciudadanos que no han visto incrementos importantes de su renta, o que han visto  disminuir su renta en esos 20 años, proceden, por un lado de las sociedades africanas, y por otra parte de las “economías maduras”, los países de la OCDE, el mundo rico. En España las desigualdades en la renta ya se estaban fraguando antes, y se duplicaron durante la crisis. La diferencia entre la renta per cápita y la renta de la mayoría aumentó entre 1995 y 2007 en 21,5%. Y entre 2008 y 2013 esta diferencia creció  otro 23,2%.

b) “Financiarización” de la sociedad, lo que significa que se mantiene un cierto nivel de consumo de la mayoría no tanto con salarios dignos, sino a través de infinitas facilidades crediticias.

Lo que la mayoría ya no gana a través de su trabajo lo sustituye con créditos, y de este modo se “medio mantiene” el nivel de consumo en la economía – con crecimientos económicos muy bajos y casi de estancamiento económico.

c)Hiperdesarrollo” creciente del sector financiero de la economía. La “financiarización” de la sociedad se hace posible a través de un sistema cada vez más complejo de productos financieros, – algo que fue posible una vez que se difuminó en 1999 la división entre banca comercial y banca de inversión/banca en la sombra, al anularse la Glass-Steagall Act de 1933 en los EEUU.

Las actividades del sistema financiero están aumentando. Si tomamos el año 2000 como referencia, los porcentajes de contribución del sector financiero al PIB eran, en el caso de la Unión Europea, el Reino Unido y los EEUU del 24,2%, 24,9% y 28,9%. Para 2014, se había producido un incremento notable con un aumento continuado a lo largo de estos 14 años hasta el 27,3%, 32,5%, y 30,4% (2013) respectivamente. Las actividades financieras van ocupando cada vez más parte del crecimiento económico en los países desarrollados. Pero el valor añadido producido por el dinero sobre el dinero no puede, en el largo plazo, significar un crecimiento real de las actividades económicas.

Estas dos tendencias, financiarización e hiperdesarrollo financiero se correlacionan con la tendencia siguiente.

d) La expansión monetaria como remedio a las crisis…y causa de las mismas. En el modelo económico neoliberal, la respuesta a cada desaceleración de la economía por parte de las autoridades públicas es el recurso a la creación de dinero.

 “Siete años después de que el estallido de una burbuja crediticia mundial diera lugar a la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, la deuda sigue creciendo. De hecho, en lugar de reducirse el endeudamiento, todas las grandes economías tienen hoy niveles de endeudamiento en relación al PIB mayores que en 2007” [7]

La burbuja crediticia que ocasionó la crisis había surgido de la expansión monetaria que se utilizó para curar el parón económico causado por la burbuja tecnológica de principios de siglo. Ahora, en vez de aprender del pasado, la nueva crisis ha pretendido ser curada con el mismo veneno: una nueva expansión monetaria, el “quantitative easing” de los EEUU que, al final, también ha sido adoptado por la UE desde Marzo de 2015.

 

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La expansión de la oferta monetaria se puede medir a través del crecimiento de la magnitud M3. Desafortunadamente los EEUU dejaron de publicar estadísticas de esta magnitud en 2006. Pero, en Europa se puede ver en el gráfico anterior cómo ha crecido ininterrumpidamente desde 1980 y cómo se ha duplicado en los últimos 10 años.[8]

Esta característica del sistema económico neoliberal tiene dos consecuencias:

  • Las expansiones monetarias sitúan los tipos de interés a niveles insignificantes, y, en consecuencia, borra los riesgos. En el sistema neoliberal todos los grandes conglomerados económicos, particularmente los financieros, saben que hagan lo que hagan, serán rescatados.
  • Ocasionan un problema añadido que el modelo económico neoliberal parece incapaz de resolver: un crecimiento constante de la deuda. Ese rasgo definitorio no ha cambiado ni antes de la crisis, ni en la crisis, ni después de la crisis. De hecho, a la salida de la crisis, avanzamos firmemente hacia una deuda global que asciende a tres veces el tamaño de la economía de todo el planeta y se asemeja a la situación que ha vivido el mundo después de las grandes guerras mundiales.

En el pasado, entre 1950-1980 la deuda global (incluyendo la deuda pública, la corporativa, la financiera y la de los hogares) se mantuvo en niveles cercanos al 100% del PIB. Fue entrando en los años 90 cuando comenzó su imparable subida, que aún continúa. Si en 2000 representaba un 246% del PIB global, en 2007 había ascendido al 269% y en 2014 al 289%.

 fiat money

http://positivemoney.org/2015/02/200-trillion-debt/

               

  1. Un modelo no solamente estancado sino profundamente inestable

Las predicciones de crecimiento económico para 2016 (3,4% global, 2,1% en los países avanzados, 6,3% en China y 4,3% en los mercados emergentes), confirman el horizonte de bajo crecimiento con el que comenzaba esta nota. Las previsiones de crecimiento son del 1,7 en Alemania y del 1,3 en Francia o Italia. Incluso en EEUU el crecimiento postcrisis ha sido por término medio del 2%, y a pesar de que se habla de un desempleo menor que el 5%, la tasa de participación en el mercado laboral está en el 63%, la más baja desde los años 70. Un dato complementario es la falta de crecimiento del comercio internacional que apenas remonta a la salida de la crisis.

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Las políticas de expansión monetaria que se han utilizado como receta para incentivar la recuperación no están dando el resultado esperado y, además, los tipos negativos a los que han conducido anuncian el fin de su hipotética efectividad.

¿Cómo es posible que después de una expansión monetaria tan enorme, sus resultados sean tan parcos? Si la deuda es “proxy” y correlato de los efectos de la expansión monetaria, el cuadro siguiente es elocuente:

% Tasa compuesta del crecimiento anual de la deuda a escala global[9]

2000-2007 2007-2014
Economías familiares 7,3 5,3
Empresas 5,7 5,9
Gobiernos 5,8 9,3
Sector financiero 9,4 2,9

La expansión monetaria parece haber tenido un efecto relativamente neutro tanto en el crecimiento del endeudamiento de las economías familiares y las empresas. Sin embargo, parece que hay un trasvase claro entre el sector público, que ha aumentado extraordinariamente su ritmo de crecimiento de deuda y el sector financiero, que la ha reducido su ritmo de endeudamiento de modo igualmente drástico. Conclusión: la expansión monetaria ha servido principalmente para desapalancar y rescatar al sector financiero, pero este rescate no se ha traducido en tasas de crecimiento económico apreciables para las economías domésticas o las empresas.

Ahora, a la situación de débil recuperación y a la amenaza de estancamiento económico, hay que añadir en los primeros meses del año 2016, el sobresalto causado por los mercados bursátiles, que han perdido en torno a un 25% de su valor, están con el corazón en un puño y, a la mínima, están tendiendo a vender todo lo vendible. Como decía hace un mes escaso el Royal Bank of Scotland a sus clientes: “Vendan todo excepto los bonos de alta calidad. No estamos hablando ya de retornos al capital, sino de retornos del capital”.

¿Qué puede mover a que a una recuperación débil se le añada este pánico?  Los dos “accidentes de recorrido” que se apuntan como causas son:

  • La guerra de precios en la que se ha embarcado Arabia Saudí para expulsar del mercado a la masiva producción de combustible fósil debido al fracking estadounidense está hundiendo economías importantes, comenzando por Rusia
  • El plan de ajuste/estabilización chino al moderar su crecimiento y su demanda, está suponiendo que los precios de las materias primas caigan en picado, y eso está repercutiendo en la entrada en recesión de muchos países particularmente en América Latina: Brasil, y la región en su conjunto tienen pronósticos negativos de crecimiento para este año (-0,3%).

Pero estos dos nuevos elementos no habrían hecho que las bolsas entraran en una senda tan pronunciada de pérdida de valor sin los elementos siguientes:

  • El descenso de los precios del petróleo y las materias primas están poniendo en peligro el tejido productivo de muchos países emergentes, cuyo sector privado, siguiendo la pauta del modelo neoliberal del mundo desarrollado, se ha endeudado hasta las cejas, sobre todo desde 2008. Hoy la deuda privada en los países emergentes es más del 120% de su PIB, y en un contexto de menores ingresos por materias primas esto augura amenazas importantes de impagos. El encarecimiento, aún simbólico, del tipo de interés del dólar, ha repercutido, además, en el encarecimiento de la deuda pública en esas regiones, con lo que las posibilidades de impago de su deuda pública han aumentado también.
endeudamiento empresas
  • En Europa, el sector financiero enfrentado a tipos de interés negativos intenta mantener altas rentabilidades después de la crisis con una sobreexposición a derivados de alto riesgo. El caso del Deutsche Bank, cuya exposición a derivados de alto riesgo está situado en la asombrosa dimensión de 16 veces el PIB de Alemania es un ejemplo paradigmático de la situación que, a pesar de todos los aprovisionamientos de capital, tienen muchos bancos europeos.
deutsche bank

Fuente: Bloomberg, Deutsche Bank, Zero Hedge, DB Derivates.

Lo que debe preocupar de estas alucinantes cifras es que una parte muy importante de la sobreexposición está relacionada con la evolución de los precios de las materias primas,  y esto incrementa seriamente las posibilidades de “default” en las condiciones anteriormente descritas.

En definitiva, en el contexto de una débil recuperación y unas políticas inefectivas para solucionarla, el aumento de la deuda y la continuación de las prácticas de alto riesgo del mundo financiero son los elementos que añaden peligrosidad a lo que está ocurriendo ahora.

Sin embargo, esto no es nuevo. Por el contrario es una historia que se repite: contemplando con un poco de perspectiva el recorrido de la economía a lo largo de la época en la que el modelo neoliberal ha imperado, se observa claramente una tendencia que define su naturaleza inestable, – la emergencia de “burbujas” y “pinchazos”[10].

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Con sus peculiaridades se ha dado en España una evolución similar.

montañas bursatiles en españa

http://www.investing.com/indices/spain-35-chart

En el marco del modelo económico neoliberal, la tendencia previa de crecimiento moderado y estable de la valoración bursátil se ha ido transformando en una época de exuberancia de la riqueza trufada de episodios de “burbujas” y “pinchazos”: la evolución del FTSE 100 presenta en el gráfico de más arriba tres impresionantes episodios: a partir de 1995 la “burbuja” y el “pinchazo” tecnológicos en torno al año 2000,  la “burbuja” y el “pinchazo” que precedió a la gran recesión de 2008…y el episodio en el que nos vamos adentrando ahora.

La causa de esta tendencia a la inestabilidad ha sido en los tres casos la misma: una expansión monetaria que reflota y rescata activos, no penaliza el exceso de endeudamiento y conduce a su sobrevalorización hacia una “burbuja”, que lleva a continuación, en cuanto aparecen accidentes de recorrido, al “pinchazo”, al frenazo de un crecimiento en cualquier caso débil y posiblemente al estancamiento.

La combinación de una tendencia al estancamiento y una tendencia a la inestabilidad es lo que explica con mayor claridad por qué el modelo neoliberal está conduciendo al capitalismo a un callejón sin salida.

Pero un modelo así, débil e inestable y que se basa en la expulsión de las clases medias y trabajadoras del mundo de las oportunidades, no impide sin embargo, sino que propicia, que el 1% de la población siga una senda expansiva  de enriquecimiento, – que en 2016 ya significa más del 50% de la riqueza mundial.

Por eso, a pesar de la irracionalidad del modelo y a pesar de que conduce a un callejón sin salida al sistema capitalista, hay fuerzas muy poderosas que no cederán fácilmente la posición que han adquirido en él.

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Notas

 

[1] http://www.keepeek.com/Digital-Asset-Management/oecd/economics/policy-challenges-for-the-next-50-years_5jz18gs5fckf-en#page1

[2] http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf

[3] “Postcapitalismo, hacia un Nuevo Futuro, Editorial Paidós Ibérica, ISBN 9788449331879

[4] Miguel Otero en su excelente artículo “Radiografía (y primera resonancia) de la economía mundial: ¿estancamiento secular o shock tecnológico deflacionario?” http://linkis.com/org/mFdX3

[5] http://manuescudero.es/blog/2015/11/17/no-te-gusta-la-palabra-neoliberalismo-pues-vives-en-el/

[6] http://www.voxeu.org/article/global-income-distribution-1988

[7] http://www.mckinsey.com/insights/economic_studies/debt_and_not_much_deleveraging Febrero 2015

[8] http://www.tradingeconomics.com/euro-area/money-supply-m3

[9] http://www.mckinsey.com/global-themes/employment-and-growth/debt-and-not-much-deleveraging

[10] http://blogs.channel4.com/paul-mason-blog/governments-tackle-unsustainable-global-economic-trends/4336

 

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